Primaria


El paso a primaria abre al niño todo un mundo nuevo. El niño se plantea innumerables preguntas y a todas exige respuesta. Y esta respuesta debe ser tal que satisfaga su alma y motive su voluntad de aprender.

A esta edad las facultades que tienen prioridad sobre el pensar lógico abstracto, corresponden a conductas emotivas y sociales. En ningún caso a la abstracción y la lógica. El niño desea aprender acerca de las cosas y esta necesidad sólo puede satisfacerse a través de la imagen que apele a sus sentimientos. No quiere conceptos abstractos, ni leyes que no comprende, sino descripciones llenas de vida. Toda la enseñanza que se de al niño a esta edad sólo puede hacerse a través de imágenes, no de conceptos. En los primeros años de primaria, se trata de despertar al niño anímicamente, hacia su medio ambiente, lo que implica dar al mundo, desde la piedra, pasando por la planta, los animales y el trabajo humano, una forma y sentido que el niño sea capaz de “aprehender”.

A partir del noveno año el aprendizaje del niño inicia una transformación. Conforme madura, el estudiante, desea conocer cada vez más el por qué de las cosas. Su pensamiento se reta con nuevas materias que le abren un mundo de conocimientos. Conocer la verdad detrás de todos ellos, se convierte en el impulso que lo lleva de la observación, a la conclusión y de allí a la emisión de un juicio. Las artes y las actividades prácticas juegan un rol esencial en el proceso educativo a través de los grados. Éstos no son considerados un lujo, ni un simple complemento, sino el cimiento de todo crecimiento y desarrollo humano.

En los grados altos de secundaria y preparatoria, los estudiantes Waldorf, buscan desarrollar proyectos especiales y eligen materias y actividades independientes. Sin embargo la meta permanece: Cada materia estudiada contribuirá al desarrollo de un individuo bien equilibrado.