Jardín de Infancia


En el primer septenio de la vida del hombre, el cual corresponde al periodo del jardín de infancia, se sientan las bases mas importantes del desarrollo del ser humano, es en donde suceden los tres eventos de mayor relevancia, el Andar, Hablar y Pensar, facultades que madurarán a lo largo del proceso Educativo. La Pedagogía Waldorf acompaña cuidadosamente el despertar y despliegue de dichas facultades a través de un ambiente armonioso y cálido, dando al niño un voto de confianza en el hacer, claridad en la palabra y congruencia en el pensar.

En los primeros siete años de vida, el niño percibe al mundo como un mundo lleno de BONDAD, un mundo de esperanza, siempre vislumbrando la luz detrás de la obscuridad, el jardín de infancia se convierte en su segunda casa y las Maestras con su gesto amoroso, fieles jardineras al cuidado de sus semillas, brindando así un espacio seguro y amable.

En esta etapa el niño despierta la capacidad de asombro ante el mundo, hacia la naturaleza y hacia los seres que lo acompañan, aprende a través de la imitación, toma indiscriminadamente lo que está a la luz de los sentidos, palabras, pensamientos, actitudes y valores de las personas. Es por ello que el adulto debe procurar ser en todo momento, un ejemplo digno de ser imitado, mostrando congruencia en el actuar y pensar, es, sin duda, la Auto-educación, la clave para ello, ya que al llevar nuestros actos a la conciencia, podrán entonces ser actos con verdaderos fundamentos y la Educación una mejor educación.

La Pedagogía Waldorf es una pedagogía en ARTE, no solo en relación a las artes como disciplinas que elevan y sensibilizan al hombre (la música, la poesía, el movimiento, la pintura, la narrativa etc,) sino el Arte en toda la extensión de la palabra, aprender a caminar y vivir en ARTE relacionándonos los unos con los otros en Arte, premisa basada en la filosofía de aprender a respirar, máxima que se alcanza en el trabajo en Ritmo, en donde la inhalación y exhalación están en equilibrio. Así mismo la repetición en el día a día le ofrece al niño pequeño certeza y seguridad además de un verdadero conocimiento y registro de todo lo que hace.

Desde la Pedagogía Waldorf se acompaña al niño con gratitud y respeto, para que a su vez, él camine en agradecimiento con el mundo, las actividades curriculares estarán impregnadas de imágenes bellas y cualidades verdaderas, así como de rituales que lo lleven a hacer comunión con los seres y las cosas que lo rodean.

Es en los primeros siete años de vida cuando la voluntad pondera sobre el sentir y el pensar, en pocas palabras, es el momento del HACER. El niño disfruta moviéndose, goza experimentando y degustando, descubre probando, recogiendo así una gran lista de herramientas para la vida y sintiéndose un ser cada vez mas útil, creativo y fuerte. Al jugar libremente el niño ejecuta todo lo que ha observado y da rienda suelta a la fantasía e imaginación, facultades que más tarde se convertirán en el pensar creativo.

La Pedagogía Waldorf es, en sí misma terapéutica, el diseño de la currícula, que responde a las necesidades del niño en cada una de las etapas, trabaja en todo momento en cómo introducir y acompañar al niño a los quehaceres de la enseñanza para lograr un verdadero amor por el aprendizaje, un desarrollo anímico saludable y una gran sensibilidad ante el mundo.

1 - Juego libre
2 - Actividades domésticas: cocinar, limpiar, elaboración de pan
3 - Juegos de deos, rondas, música y cuentos en movimientos - español e inglés
4 - Refrigerio
5 - Caminatas al bosque
6 - Acuarela - modelado en cera - dibujo
7 - Cuentos de hadas
8 - Tejido, costura, actividades manuales y artísticas de la estación